Libertad financiera: autocontrol y constancia


Conseguir la libertad financiera está al alcance de todos. Sí, tú puedes conseguir tu independencia financiera con esfuerzo y sobre todo con constancia. Tu principal aliado es el tiempo, por eso es fundamental empezar tu camino en el mismo momento que comiences a tener ingresos, ya sea antes de acabar los estudios (con trabajos esporádicos y chapuzillas) o cuando consigues tu primer empleo.

Muchos jóvenes se gastan el sueldo de su primer trabajo en celebrarlo, comprarse un móvil, una consola, incluso pagar la entrada de un coche. Todo esto es precisamente lo que no hay que hacer tan a la ligera. Lo peor de todo es endeudarte. En el momento de recibir tu primera nómina estás un paso más cerca de conseguir el objetivo final, no depender de tu trabajo para poder vivir cómodamente. Sin embargo, en el momento que te endeudas (pagas la primera letra del coche) acabas de dar un gran paso atrás en tu camino. Un paso enorme que te aleja de tu objetivo y que te hace entrar en una espiral que puede ser muy peligrosa.

Centro comercial

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El camino de la libertad financiera no es un camino de rosas. Nadie ha dicho que sea fácil. Pero te puedo asegurar que tampoco es tan difícil como algunos lo pintan. Es ante todo un camino que va a poner a prueba tu constancia. Te va a hacer ser coherente con tus pensamientos y potenciará tu autocontrol. Continuamente estás siendo bombardeado por estímulos de todo tipo, mucho de estos estímulos van justo en la dirección contraria de tu objetivo. La sociedad capitalista en la que vives (no estoy en contra de la sociedad capitalista, solo voy a mostrar una realidad) está empeñada en que tienes que comprar cada vez más cosas. Te tienes que cambiar de teléfono una vez al año, de televisión cada cuatro años coincidiendo con mundiales de fútbol, olimpiadas o cualquier otro evento importante, de ropa cada temporada, de coche cuanto antes mejor, ordenador, tableta, consolas, bolsos…

Te invito a que hagas un ejercicio muy sencillo. Mira en tu armario y cuenta las prendas de ropa que tienes en él. Ahora cuenta las que te hayas puesto el último mes. Seguramente te sorprenderás de la cantidad de piezas que no utilizas, alguna de estas seguramente tenga hasta la etiqueta.

Sigue con el ejercicio. Ahora ve a otra habitación, si es posible donde tengas muchos objetos (libros, CDs, DVDs, utensilios de cocina, vajillas…). Mira a tu alrededor y a simple vista calcula el porcentaje de objetos que estás viendo que no has empleado los últimos dos meses. Seguramente habrás calculado que más de un 50% de los objetos que hay en tu casa no los usas. Todos esos objetos en su momento los compraste porque era una necesidad imperiosa. La publicidad se encargo de inculcar ese pensamiento. Todo es dinero que has tirado a la basura.

Centro comercial

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El camino que has empezado hacia la libertad financiera te va a proporcionar un control sobre tus actos. Este control te va a suponer un ahorro enorme y un salto adelante en tu objetivo. Vas a empezar a decidir lo que realmente es una necesidad de lo que te quieren vender como una necesidad. Vas a ser dueño de tu vida por primera vez. No vas a comprar un iPhone porque te lo diga un anuncio o porque todo el mundo lleve uno. Te comprarás un iPhone si realmente lo necesitas y solo en ese momento. Puede ser que acabes con uno, aunque lo más probable es que no, pero será tu decisión, que tomarás teniendo en cuenta una serie de parámetros que tú habrás decidido.

En la sociedad occidental se asocia ocio a consumo. Los centros comerciales crecen como setas y desde muy jovencitos nos asocian diversión con compras. Cuando no sabes que hacer te vas de tiendas, a ver si encuentras algo que te guste. Los fines de semana son de cena y cine. Los días de partido televisado toca pizza a domicilio. Para mostrar tu amor a alguien (por ejemplo en San Valentín) le tienes que regalar algo, cuanto más caro mejor. Todo acaba con el mismo acto, sacar la billetera o pasar la tarjeta de crédito. Por qué no anuncian que regales TIEMPO. Pregúntale a tu pareja, a tus hijos, a tu familia si les gustaría verte más, pasar un día tranquilamente contigo, sin trabajo de por medio, sin prisas, sin malas caras, paseando por el parque, por la playa, por el monte, visitando esos rincones de tu ciudad que no conoces o simplemente jugando en casa a las cartas, un juego de mesa, hablando… Esto no se anuncia, eso no es rentable para las empresas que solo buscan tu dinero y no tu bienestar.

Empieza a cambiar los valores, tus prioridades. Una vez conseguido el control te hará falta la constancia. No vale con que un día hagas las cosas bien, no caigas en la tentación de comprarte una cosa inútil, te controles. Es necesario que seas constante. La constancia te permitirá convertir tu control en algo mecánico que cada vez te costará menos y finalmente serás completamente inmune a todos los estímulos dañinos que te incitan a consumir. La constancia es la clave. La constancia en el ahorro. Desde el primer dinero que ingreses debes retirar una parte para tu objetivo final y NUNCA tocarlo. La constancia en el control. Años de esfuerzos se pueden tirar a la basura por un «calentón» de un día. Imagina que llevas meses ahorrando y has conseguido una cantidad respetable de dinero, por ejemplo 10.000 euros, cualquier momento de debilidad, un mal consejo, una mala decisión, pueden llevarte a gastar ese dinero que tanto te ha costado ahorrar en un capricho (viaje de lujo, moto, coche, joyas…). La constancia tiene esto, mucho esfuerzo se puede desaprovechar en un instante.

Tienes que ser fuerte. Sigue el plan que te has trazado y no lo cambies. El paso del tiempo, el control y la constancia son tus aliados. No los pierdas y comprobarás que tu libertad financiera está más cerca de lo que te crees.


Acerca de Miguel Donoso Arévalo

Ingeniero en Informática. Profesor. Escritor. Cofundador de Tu Instituto Online y Tu Hijo en Internet. Experto en Internet y protección de los menores en la red. Autor del libro "Obtén tu libertad financiera. Guía paso a paso para ahorrar, invertir y dejar de trabajar" y coautor de "Al diablo con la crisis"

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